
Buenas noches, pueblo de Venezuela.
Creo que debemos tener una pequeña conversación ¿Estás sentado cómodamente? Entonces comenzaré.
Supongo que te estás preguntando por qué te he convocado acá esta noche. Bueno, como verás, no estoy enteramente satisfecho con tu desempeño últimamente. Me temo que tu trabajo ha estado detenido y… Y bueno, me temo que tendremos que prescindir de ti.
Oh, lo sé, lo sé. Has estado en esta compañía durante años. Casi… Déjame ver, 10 mil años. Dios mío ¿No vuela el tiempo? Parece que hubiese sido ayer.
Recuerdo el día que comenzaste a trabajar, meciéndote entre los árboles, con el rostro fresco, pero nervioso: “¿Dónde comienzo, señor?” preguntaste valientemente. Citaré mis palabras exactas: “Hay una pila de huevos de dinosaurio por allá, joven”, dije sonriendo paternalmente.
Bueno, ciertamente hemos pasado muchas cosas desde entonces ¿No es así? Y sí, sí; tienes razón, en todo ese tiempo no has faltado un solo día ¡Bien hecho, siervo bueno y fiel!
Además, no pienses que olvidamos tu registro de trabajo sobresaliente, o todas las contribuciones invaluables que has hecho a esta compañía. Pero bueno, para ser franco también hemos tenido nuestros problemas, y no hay manera de evadirlo ¿Sabes qué pienso de dónde proviene ello? Te lo diré: Es tu poca voluntad básica para asumir la Compañía. No pareces querer afrontar alguna responsabilidad real o ser tu propio jefe.
Te hemos ofrecido la oportunidad de ser promovido una y otra vez, y siempre nos has defraudado, “No podría manejar el trabajo, gobernador –te quejaste- conozco mi lugar”. Para ser franco, ni siquiera lo has intentado.
Y debo agregar a tu estándar general de comportamiento, las constantes discusiones dentro de la fábrica, que no han escapado a mi atención, como tampoco los recientes alborotos en la cafetería.
Luego, por supuesto está… Bueno, realmente no quería traer esto a colación pero bueno, verás, he estado oyendo algunos rumores aterradores sobre tu vida personal. No, no es de tu incumbencia quién me lo dijo, no hay nombres, no hay soplones.
Entiendo que eres incapaz de permanecer con tu pareja, he oído que pelean, he oído que gritas, la palabra VIOLENCIA ha sido mencionada. Estoy informado de que siempre lastimas a quien te ama, al único ser a quien no deberías lastimar.
¿Y qué hablar de los niños? Siempre son los niños los que sufren, como has de saber. Pobres chiquilines ¿Qué hicieron para merecerse eso? ¿Quiénes son ellos para cargar con tus humillaciones, tu desesperación, tu cobardía y todos tus miedos guardados ingenuamente?
Realmente no es bueno ¿Verdad? Y no es bueno culpar la carga en el trabajo con el pretexto de que hay mala gerencia.
Sin embargo, para ser preciso, la gerencia también es muy mala. De hecho, no lo pongamos en palabras diminutas: LA GERENCIA ES TERRIBLE.
Hemos tenido una partida de estafadores, fraudes, mentirosos y maniáticos tomando una cadena de decisiones catastróficas. Está más que demostrado
¿Pero quién los eligió?
¡Fuiste tú! Tú escogiste a esas personas. Tú les diste el poder para tomar decisiones por ti. Admitiré que cualquiera puede cometer un error alguna vez, pero continuar cometiendo los mismos errores letales siglo tras siglo, se me antoja un poco deliberado.
Tú has vuelto valientes a estos malvados incompetentes, quienes han convertido tu vida de trabajo en una vergüenza. Tú has aceptado sus decisiones insensatas, sin cuestionar nada. Tú les has permitido llenar tu área de trabajo con máquinas peligrosas e inapropiadas.
Y todo lo que tenías que decir era: ¡NO!
¡No tienes dignidad! ¡No tienes orgullo!
¡Ya no eres valioso para la empresa! ¡Ya no seré generoso! ¡Tendrás este siete de octubre para mostrarme innovación en el trabajo! Si para esa fecha aún no tienes la voluntad de determinar un cambio…
¡ESTÁS DESPEDIDO!
(Extracto del texto original de Alan Moore con adaptaciones)

La aldea la Sanjuana es de esos lugares perfectos para pasar el fin de semana y un poco de tiempo más, de ser posible. Una de sus principales bondades es que está ubicada a lo largo de un estrecho valle que viene descendiendo desde el páramo, abarcando el descenso de la quebrada del mismo nombre, cuyo nacimiento está en la cima de la que ya pertenece a una de las cadenas montañosas más altas del Táchira.
Como tal, es una aldea de temperatura muy fresca, con ciertas variaciones de humedad que se acentúan fuertemente durante la época de invierno, otorgándole fuerza al caudal de la quebrada, mientras que las casas, algunas aún construidas con bahareque, se pierden con facilidad entre la neblina andina.
Sin embargo, en el período comprendido desde junio hasta agosto, como un preludio a lo que será el verano semicaluroso en la montaña. Fuertes vientos suelen descender por el valle. Violentas ventiscas que levantan los techos de las antiguas casuchas y producen las ovaciones de los árboles, a tal punto que comienzan a desmayarse y a desvanecerse sobre sus compañeros del bosque, cuales Ents que al dormir, se despiden de Bárbol y parten a la morada de sus ancestros.
Sucedió en mi último fin de semana en la aldea, que pude ser protagonista de estas arremetidas de Eolo sobre el valle. Cerca del mediodía, el viento atacó con ferocidad en diferentes oleadas sobre las ceibas del bosque que está en la parte posterior de la casa en la que suelo hospedarme, conforme transcurría el tiempo, se hizo más frecuente el sonido del crujir de las ceibas que se desplomaban en algún lugar de la montaña. Los árboles que lograban resistir la embestida, se inclinaban y volvían a su ángulo regular, repitiendo esta peculiar danza una y otra vez.
Se dice que es imposible contener la furia de los vientos, pero lo que pude ver en medio de aquel vendaval me conmovió. En la copa de un árbol que estaba entre los más sacudidos, sobre una delgada rama, un mono perezoso se balanceaba alegremente, con la paciencia que caracteriza esta especie. Súbitamente, la rama cedió y se acercó a otro árbol. El perezoso muy flemáticamente se asió de la nueva rama y, tal vez advertido de la fuerza del viento, comenzó a descender por el tronco de su nuevo punto de apoyo. En este momento se podría pensar que ahora sí se pondría a cubierto, pero no. Con la misma paciencia, tomaba un nuevo sendero de ramas y volvía arriba. Así continuó unas tres veces más con tres árboles distintos, esto mientras el viento atacaba con violencia una y otra vez.
Tal vez exagero, pero juraría que vi reír al mono perezoso mientras realizaba sus ejercicios vespertinos en medio de aquel vendaval.
Una vez el perezoso se perdió en la espesura de aquel bosque de montaña, admiré una vez más la sabiduría de la naturaleza, al tiempo que lamenté la poca capacidad que tenemos los seres humanos para enfrentar las arremetidas de las circunstancias.

César Augusto Sandoval / @cnemo21
La música continúa demostrando que es uno de los lenguajes capaces de superar barreras sociales y de hermanar a individuos cuyos códigos culturales son diametralmente opuestos. Cada persona debe considerarse afortunada de ser portador o receptor de la música -Concebida como lo que básicamente es: combinación coherente de sonidos y silencios, a través de la melodía, la armonía y el ritmo-, desde el sencillo melómano hasta el ejecutante de cualquier instrumento musical. Se trata simplemente de comunicar pensamientos, sentimientos, ideas que puedan ser comprendidas e identificadas desde acá hasta Siberia.
A partir de estas premisas, surge la historia de Carmela Isabel Serio Carrero, una simpática niña tachirense ejecutante del piano, quien a sus tempranos diez años de edad, ya tiene una gran historia para contar; dado que el próximo mes de junio, compartirá escenario junto a Lang Lang, uno de los mejores pianistas del mundo en la actualidad, en la ciudad de Berlín; frente a más de 10 mil personas.
El recorrido de una talentosa.
Carmela es hija de Tony y Elisabet, abogados; hermana de Stefania y Antonio; y nieta de Antonio y Carmelina, inmigrantes italianos. Abuelo Antonio llegó a Venezuela cuando el fascismo comenzó a hacer mella en su nación. Más razones para celebrar la trascendencia intercultural de la música. A los tres años de edad, los padres de Carmela la integraron al kínder musical que funcionaba en la iglesia cristiana a la que asisten, para posteriormente a los 7 años y medio, continuar su formación de la mano de la profesora de la escuela de música Miguel Ángel Espinel, Liliana Fleites.
Su mamá relata que fue difícil convencer a la profesora Fleites, dado que no es de su agrado trabajar con niños, no obstante asumió el reto de trabajar con la joven, y el crecimiento de Carmelita no se hizo esperar: Ofreció recitales en los festivales culturales de la Universidad Católica, así como en los principales museos de San Cristóbal, e incluso en el auditorio más importante del estado. Fleites dice que este tipo de presentaciones fueron desarrollando en ella el carácter, la personalidad y la posibilidad de crecerse en escena.
Finalmente en 2011, el talento de la pequeña Carmela comenzó a tener fuerza a nivel nacional cuando obtuvo el segundo lugar en un concurso organizado desde la ciudad de Caracas. A propósito de esto, la profesora Fleites considera e inculca en la joven, la plena certeza de que los concursos son sólo un escalón, y que el aprendizaje es un proceso que no debe terminar, por lo que trata más de promover el espíritu creativo, positivo y correcto en este sentido. A su juicio lo que llena no es ganar el premio, sino ver tocar a los otros niños para poder ubicarse y calibrar las capacidades de cada quién.
Y llegó el turno de Lang Lang
Es entonces cuando aparece Lang Lang, de origen chino, imagen pública de una importante compañía mundial de telecomunicaciones. Es definido por el New York Times como “el artista más puntero en el mundo de la música clásica actual”; por la revista Time como “una de las cien personalidades más influyentes del mundo”; y catalogado por la organización que representa como “Un modelo de superación personal para miles de jóvenes. Su fama ha transcendido el ámbito de la música clásica, cuenta con millones de seguidores, y representa la nueva imagen de China, en un mundo abierto e interconectado, donde la tecnología es su gran aliada”.
Lang Lang por su parte, cree en la transformación del mundo a través del talento, la innovación, y el compromiso social, colaborando con jóvenes talentos musicales en todo el mundo.
Así entonces, surge la iniciativa del pianista de lanzar este concurso para captar nuevos talentos. Las condiciones: Tener entre 7 y 14 años de edad, y demostrar que tienen habilidades en el piano similares a las que lo llevaron a él a estar en el sitial que ocupa actualmente en el planeta.
Y un video de un minuto de duración, en el cual Carmela Isabel ejecuta “Para Elisa” de Ludwig Van Beethoven, fue más que suficiente para convencer al pianista asiático de que la joven tachirense debía ser la ganadora del concurso donde participaron 513 jóvenes artistas de todo el mundo.
Ahora Carmela viajará a Berlín. Durante cuatro días participará en talleres, ensayos, disfrutará de la capital alemana, el 15 de junio ofrecerá un recital junto a Lang Lang y niños de otras partes del mundo, en el emblemático recinto del O2 World, y será una muestra fehaciente más de que en Venezuela continúa creciendo el talento para exportar.
No es una niña prodigio.
Fleites insiste en manifestar que términos como “Talento” y “Niña prodigio”, porque al considerar a una persona así, está no progresa, de allí que sea muy cuidadosa con el uso de este tipo de apelativos lo que se logra es “poner un ladrillo en la cabeza de la persona”.
La profesora de música es más partidaria de ir evaluando resultados que se consideren excelentes, y seguir esforzándose para subir el siguiente escalón.
Testimonio de papá.
Papá Tony por su parte, asegura que el talento de su hija no es algo de mera casualidad. A su juicio Dios es quien produce el querer como el hacer, y es Él quien ha obrado en la vida de su hija al punto que es ella misma quien asegura que alaba a Dios cada vez que toca el piano, dado que comprende que la música es fundamental para la alabanza y que es Él quien ha estado atento a cada paso de la formación musical de su hija.
Lejos del conflicto social y la diatriba política circundante, la tenacidad, la constancia y el afán por inculcar en los más pequeños valores primordiales para el buen vivir, la tolerancia, el respeto y el amor por las artes puede darnos resultados más positivos cuyos frutos llenen de orgullo no sólo a una familia, sino a toda una nación. Carmela Isabel será ese ejemplo a seguir de ahora en adelante.


Johan Alexis Ortiz. Todos han oído hablar de él. Estudiaba en la Escuela de Guardias Nacionales en Cordero. Asesinado en circunstancias aún desconocidas. Este hecho data de febrero de 1998, una familia apesadumbrada, desconsolada aún exige justicia y el esclarecimiento del crimen. Desde entonces se ha venido desarrollando en el estado, y fuera de él, una campaña en aras de conocer las razones que llevaron a la muerte del joven de apenas 19 años.
Según la versión oficial, el joven cadete perdió la vida durante una práctica de Comandos Rurales en el Municipio Fernández Feo; en un ejercicio de arrastre, expuesto a munición verdadera. Johan Alexis se habría levantado del suelo de manera súbita, recibiendo dos impactos de bala en la espalda, siendo considerado este suceso como un accidente, cerrando en el acto cualquier tipo de investigación posterior.
Familiares y allegados han acusado a oficiales encargados de la investigación de ocultamiento de evidencias.
Curiosamente, un conductor de taxi comienza a dictar una cátedra sobre sus suposiciones en torno al asesinato del cadete, bastante lógicas por demás. Según él, Johan Alexis habría descubierto actos de corrupción, perversión y degeneración humana en el recinto de la academia: Homosexualidad, sobornos de altos oficiales… De modo que era necesario que fuese silenciado, de allí deduce el traslado hacia Fernández Feo y los posteriores sucesos.
- ¿Pero no cree usted que tal vez pudiese estar especulando con todo esto que dice? – Respondo.
A continuación, el chofer extendió su mano hasta la guantera del automóvil y de allí extrajo el libro Las Calaveras Tienen Lengua, escrito por el periodista Gustavo Azócar, donde cuidadosamente a través de un trabajo de periodismo de investigación, se demostraba que probablemente este hombre tenía la razón. Sin embargo, el escepticismo persiste. Luego de un suspiro, el chofer respondió:
- Esas son las verdaderas razones por las cuales mataron a mi hijo, aún tengo la esperanza de que se haga justicia, aún seguimos en los tribunales.
¿Su hijo? Muchas personas creen que los verdaderos defensores de los derechos humanos sólo están en instancias como la ONU, la OEA, la OTAN, o en ONG’s reconocidas mundialmente. Pero también dan vueltas por la urbe tachirense, subidos en un taxi, como el padre de Johan Alexis, contando su historia a cada pasajero por la Rotaria, la Séptima o la Principal de Pueblo Nuevo, esperando ser finalmente oído y sus peticiones cumplidas.
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Un buhonero es abaleado en pleno centro de la ciudad una tarde sabatina. A la sala de emergencias del Central llega en taxi sometido a una dura carrera contra la muerte, acompañado por algunos conocidos quienes tienen la esperanza de que aún pueda sobrevivir. Aunque sólo logran bajar del vehículo un casi-cadáver. Luego las comunicaciones telefónicas a los familiares, entre sollozos y lágrimas.
- Mataron a Peluche… En el Centro…
Comienza el otro desfile de vehículos, choferes, colegas, que comprenden la gravedad del momento: la madre, las hermanas, los panas… Llanto inconsolable, dolor, sentimientos de venganza.
El chofer del primer taxi, luego que ha cobrado aquella trágica carrera tendrá que limpiar el asiento trasero de su vehículo, ensangrentado, y estará más prevenido, él podría ser el próximo.
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Viernes. 9:30 de la noche. Intersección de la Carabobo con Ferrero Tamayo. A unos 10 metros la Guardia Nacional (El honor es su divisa) realiza una inspección en una licorería cercana, mientras tanto, en la esquina, dos individuos semiocultos en la oscuridad esperan con casi 20 gaveras de cerveza que los uniformados (Divisados sin honor) se retiren, para así poder continuar su faena nocturna.
Finalmente un taxi se detiene, una escultural mujer, curvas bien definidas, espectacular figura, baja del automóvil. No hay tiempo para observarla con más detalle, es perentorio llegar al destino en el menor tiempo posible.
- ¿Vio a la chama esa pana? Coño, qué lástima…
- ¿Lástima? –Contesto.
- ¿No le vio el collarín?
- ¿Collarín? –Con mayor asombro
- El novio que tiene –Prosigue, ahora con cierto rencor- el malparido ese es un celópata, y la chama tan bonita y el mamagüevo ese que le cae a coñazos.
Así comienza la crónica.
- Ahorita le estoy haciendo las carreras porque se está escondiendo mientras está en terapia en la Policlínica, entonces me ha contado cómo fue la vaina.
La acongojada joven le habría referido que se encontraba en la cola de un banco con su pareja. Ella estornuda y por cortesía un anciano le dice: “Salud”. A lo que ella responde gratamente como es debido: “Gracias”. Habrá bastado esta respuesta de la joven para que su pareja montase en cólera y le recriminara delante de todas las personas que se encontraban en el lugar.
- ¡Ya de seguro te vas a ir a revolcar con él también! ¿Verdad?
Y sin mediar más palabras, le asesta el golpe que le afectó la cervical, razón por la cual usaba el collarín.
- Ahorita el malparido ese anda escondido –continúa- porque los hermanos de la chama lo están buscando pa’ darle, por sapo y poco hombre. Pobrecita la chama, anda toda psicoseada (sic) porque si mira a alguien o le habla, tiene miedo que aparezca el tipo de celópata… Coño, lástima. Ya el daño que le hizo a la pobre.
Mientras los hermanos de aquella golpeada mujer tratan de cobrar venganza por la afrenta cometida, el chofer seguirá acompañándola a las terapias y ella le contará más historias, hasta le dirá si en efecto se cumple tal venganza, tal vez logre enamorarse de nuevo de alguien que sí la valore, la respete. Tal vez sea el mismo taxista, el mundo da tantas vueltas como una llanta…
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Epílogo:
El valle de las ahuyamas seguirá creciendo así como su parque automotor; esto permitirá que nuevos cronistas se unan a la lista ya existente. Movidos por la ansiedad de buscar un mejor estilo de vida para ellos y los suyos, seguirán haciendo acopio de anécdotas de las personas que se desplazan diariamente desde la Cueva del Oso hasta la Concordia, o desde la Ermita hasta Pirineos.
El calentamiento global seguirá produciendo que la ciudad pierda su frescura de antaño, y en medio de aquel embotellamiento, ellos, los taxistas, estarán dispuestos no sólo a atenderle, sino también a hablarle de su vida, que también es la de cada ciudadano de este redondo planeta. Es la vida de aquel que no respeta ninguna señal de tránsito por llegar al Terminal a tiempo, porque la novia de su pasajero está partiendo a esa hora a tierra lejana; es la vida de aquel a quien a falta de dinero lo complacen sexualmente; es la vida de ese hombre común que tiene esperanza, ambición, ganas de patear la ciudad diariamente… Y muchas historias por contar.
El ritual se inicia citando las palabras mágicas, las cuales son de carácter obligatorio:
- Buenos días, ¿Pana, en cuánto me sale una carrera hasta (…)?
Luego de un momento de meditación, la respuesta:
- Déme (…) ahí…
Si la tarifa resulta razonable, se procederá a abordar la unidad de transporte por excelencia ante la emergencia, o porque se es muy sifrino para coger el autobús: El Taxi.
Corto se quedó Ricardo Arjona al comentar su vivencia particular. Y es que tal vez el taxista sancristobalense podría contar aventuras más trascendentales que las del cantautor guatemalteco, incluso con el mejor tono poético: el gocho.
Basta con abordar estos vehículos de color blanco con franjas amarillo y negro –porque si no lo tienen podría ser pirata, que cobraría más caro y vaya usted a saber qué clase de chofer malintencionado sea- para que cualquier nimiedad sea el detonante para un tema de conversación –porque taxista que permanece callado no es taxista-; la gente saliendo de la iglesia, la chama buenota que camina por la acera, el alto costo de la vida, las locuras de Chávez, los planes conspirativos de la oposición, el accidente de anoche en la 19 de abril, el trueno que despertó a la ciudad en la madrugada, el Deportivo Táchira (del alma), la canción en la radio, el infractor perpetuo, la familia… Y pare usted de contar, el abanico de temas está abierto.
Pero es en este momento de tomar un determinado tema de conversación, cuando ese ciudadano que le está despojando de sus reales para echarle gasolina a su vehículo, se convertirá en el mejor cronista, el mejor relator de las historias más inverosímiles vividas por algún ser humano. Claro, es una exageración, pero luego de leer estas líneas, cada vez que suba a un taxi, recuerde que está acompañando a un cuentacuentos de mucho valor para la ciudad.
Las historias que se citarán a continuación no pertenecen a la imaginación de un escritor, son propiedad de esos hombres que recorren la ciudad de cabo a rabo, diariamente, buscando algo, quizá sea a ellos mismos.
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Para comenzar ¿Cuál es la probabilidad de tomar, en una ciudad cuyo parque automotor es de quién sabe cuántos vehículos de los cuales un alto porcentaje pertenece a los taxis, el mismo taxi en varias ocasiones, en distintos puntos de la ciudad, totalmente al azar? Esto se comprueba al oír en un período inferior a los seis meses:
- Suba chamo, ya lo llevé el otro día
Y tiempo después:
- ¿Qué más chamo? ¿Otra vez pa’ la emisora?
Y luego:
- Suba chamo, esta es como la cuarta vez que lo llevo, ¿Todavía no me recuerda? ¿Va para el frente de la UNET?
Vencidas las probabilidades, no queda más que rendirse a la memoria paquidérmica del chofer y convertirse inconsciente e involuntariamente en cliente preferencial del señor que conduce.
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Pero por lo general es la música del momento la que abre la puerta del narrador de historias, es en este punto donde aparece aquel joven chofer quien confesó haber pertenecido a un popular grupo musical del estado, del cual debió separarse por desavenencias con la manager de la banda y dedicarse a ser taxista para poder ayudar a mantener a su familia, aunque cuenta con mucha vehemencia el hecho de haberse “tripeado” el país de toque en toque y codearse con gente de la talla de Desorden Público o Mata Rica.
Luego sería Demi Roussos el causante de la conversación –para aquel que conozca quién diablos es Demi Roussos-, estaba sonando en el reproductor, uno de los cd’s favoritos del chofer, de modo que se vuelve necesario tararear alguna de sus canciones. La reacción del conductor no se hace esperar, es decir, cada cuánto tiempo se consigue entre sus pasajeros a alguien que como a él, le guste escuchar a Demi Roussos, por lo general apelarán al reggaeton o el vallenato, casos más generales.
En este momento, el chofer ya comienza a evocar su juventud y a comentar sobre ella, la había vivido en los Estados Unidos.
- Viví más de 20 años allá, mis hijos se quedaron, yo preferí venirme.
Para ese momento ya no era Demi Roussos quien amenizaba el viaje, sino Billy Joel, en vivo.
- Me reuní en Miami con mis hijos para ir a ese concierto. – Comentó.
Mientras lo decía las notas de Honesty se mezclaban con el bullicio de las personas presentes en ese recital, que ahora no era más que un recuerdo, y que en más de una oportunidad, produjo un suspiro en el relato del conductor. Qué razones tuvo para dejar aquella “Tierra de las Oportunidades”, sólo él las conoce. Ese año Billy Joel estuvo en Caracas ¿Será posible que se haya reunido de nuevo con sus hijos pero ahora en la capital venezolana?
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La siguiente conversación de taxi es responsabilidad de Led Zeppellin, puesto que quien no sea capaz de cantar o tararear la célebre Stairway to Heaven, no puede ser considerado un conocedor de música. El conductor, en este caso de mediana edad, detuvo la música, y comenzó a buscar dentro de sus discos preferidos.
- Tengo la impresión de que a usted le gusta la buena música –dice- veamos si es capaz de identificar esto que le voy a poner a escuchar.
Melomanía, conocimiento musical puesto a prueba por un taxista, hay expectativa en el ambiente. Comienza a sonar la canción. No había problema, la prueba había sido superada para beneplácito de ambos. Los acordes de una guitarra a gran velocidad comienzan a sonar, luego las voces que repiten una y otra vez.
- Aaaaaaaahhhh aaahhhh Thunder… Aaaaaaaahhhh aaahhhh Thunder.
En efecto, a todo volumen en aquel vehículo AC/DC demostraba por qué seguía siendo una da las bandas más duras del rock de todos los tiempos, y qué mejor manera de hacerlo que con el Thunderstruck.
- Desde siempre he sido fanático de AC/DC, pero más aún de Metallica.
Los acordes turgentes de la guitarra de Angus Young en el más elevado decibel del reproductor no permitían el buen desenvolvimiento de la conversación pero ¿A quién le importa?
- Estuve en el útlimo concierto que dio Metallica en Caracas –señala, como una evocación de los primeros días de mayo de 1999.
No se trataba de un simple fan de la banda que lidera James Hetfield, sus comentarios dejaban ver que no sólo conocía lo que le ofrecía la radio en determinado momento.
- Lástima que ahora se volvieron tan comerciales, porque lo bueno de ellos está del Album Negro pa’tras.
El día era lluvioso, los vidrios arriba para no mojarse, el buen rock a todo volumen ya aturdía, pero, qué diantres, con qué frecuencia se disfruta menudo tripeo de AC/DC en un taxi.
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INTENSA CARTA DE AMOR
Querida Carlotica:
No creo que sea justo que hayas compartido tu desayuno con David, porque sabes muy bien cómo me gusta la gelatina con crema de leche que prepara tu mamá, y además sabiendo que David me roba la plata del recreo.
Lo que debes saber es:
Que ni David ni nadie tienen el derecho de compartir la merienda contigo. Lo más seguro es que te estés preguntando por qué te digo esto, y la respuesta es muy fácil; desde el primer grado caminamos juntos a la escuela y hacemos las tareas juntos incluso ahora que estamos en 5º. Y por otra parte, ya no soporto la mamadera de gallo de mis panitas cuando dicen que tú y yo tenemos algo, mientras yo con la cara roja lo tengo que negar, porque somos sólo amigos.
Lo que quiero decir es:
Sólo yo debería tener el derecho de compartir la gelatina con crema de leche de tu mamá porque soy tu mejor amigo, y pensándolo bien, tampoco quiero ser más tu mejor amigo ¿No sería mejor que fuéramos novios?
Espero tu respuesta en la banca del patio al lado de la cancha, en el segundo recreo. Estaré jugando con el elefante que me regalaste para mi cumpleaños.
Con cariño, Víctor.
P.D: Le voy a partir la jeta a David y a todo aquel que quiera compartir contigo la gelatina con crema de leche de tu mamá.
JAJAJAJA Sticky Bones Davis
Skinny Eyes McGee….alright then.
Boney Eyes King xD hahhaha
(Fuente: christinefriar)