
Querida Carlotica:
No creo que sea justo que hayas compartido tu desayuno con David, porque sabes muy bien cómo me gusta la gelatina con crema de leche que prepara tu mamá, y además sabiendo que David me roba la plata del recreo.
Lo que debes saber es:
Que ni David ni nadie tienen el derecho de compartir la merienda contigo. Lo más seguro es que te estés preguntando por qué te digo esto, y la respuesta es muy fácil; desde el primer grado caminamos juntos a la escuela y hacemos las tareas juntos incluso ahora que estamos en 5º. Y por otra parte, ya no soporto la mamadera de gallo de mis panitas cuando dicen que tu y yo tenemos algo, mientras yo con la cara roja lo tengo que negar, porque somos sólo amigos.
Lo que quiero decir es:
Sólo yo debería tener el derecho de compartir la gelatina con crema de leche de tu mamá porque soy tu mejor amigo, y pensándolo bien, tampoco quiero ser más tu mejor amigo ¿No sería mejor que fuéramos novios?
Espero tu respuesta en la banca del patio al lado de la cancha, en el segundo recreo. Estaré jugando con el elefante que me regalaste para mi cumpleaños.
Con cariño, Víctor.
P.D: Le voy a partir la jeta a David y a todo aquel que quiera compartir contigo la gelatina con crema de leche de tu mamá.
Hoy estás cumpliendo la cantidad de años que va perfectamente justa con tu edad, y dado mi escaso presupuesto para poder comprarte un presente, he decidido entonces regalarte algo que el dinero, por ser tan dinero, jamás se atrevería a comprar…
Te regalo las calles y avenidas que juntos hemos caminado, de seguro un gran kilometraje han amontonado.
Te regalo las plazas y museos que hemos visitado, las exposiciones y obras de teatro a las que hemos asistido,
nuestras conversaciones filosóficas y todas aquellas pequeñeces y estupideces de las que no hemos reído.
Te regalo mi fe, sé dónde conseguir una nueva y barata,
por ahora tú la necesitas más que yo, moverás hasta la montaña más alta.
La luna, ¡Esa sí es mía!… está bien… también te la regalo,
y la mitad del cielo que una vez tú me obsequiaras también va ahí anexado…
con nubes y estrellas y todo….
Te regalo la lluvia, aunque de vez en cuando regálame un poquito, si no, la recuperaré de algún modo.
Te regalo mis aventuras y locuras, bañarnos juntos en una fuente aún lo tenemos pendiente,
Te regalo el corazón de Cristo, verás el mundo desde una perspectiva diferente.
Te regalo a Bennedetti, a Neruda,
e inclusive a Miguel Gamboa por si queda alguna duda.
Te regalo risa, te regalo lágrimas, según Constantine, hay que mantener el equilibrio, y mucha paciencia, la paciencia de los que esperan.
Quisiera regalarte mi destino, pero no puedes dar algo que no te pertenece.
Este es el título de propiedad de todas estas cosas, no las vendas, no las empeñes, no las vayas a alquilar,
en todo caso el dinero, por ser tan dinero, jamás se las atreverá a comprar.