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Por César Sandoval.
@cnemo21
“Pese a los problemas económicos, la falta de apoyo y la poca cultura del país para consumir historietas, la industria del cómic en Venezuela se reinvente día tras día para ofrecer más novedad y más calidad, esto gracias al compromiso de sus artistas”.
Hay cosas que molestan del venezolano, sobre todo en lo referido a las bellas artes y la proyección de ellas. Y es que valiéndonos de que nuestra cultura no está preparada para ciertos movimientos artísticos o determinadas movidas culturales, dejamos pasar y obviamos, gran cantidad de veces, oportunidades doradas para el enriquecimiento del espíritu, a través de estas expresiones del ser. Sí, el enriquecimiento del espíritu, ese que no le retribuye ningún beneficio económico a quien lo practica. Esa misma actividad a la que se dedicó con vehemencia Reverón (Tildado de loco) o Rómulo Gallegos (Así es, escritor y presidente de la república).
Lo que pasa es que la práctica de las artes, como lo explicara un profesor universitario, proviene del Ocio. Ahora bien, ocioso no es aquel que se dedica a no hacer nada, ese es un perezoso. La ociosidad tiene un origen más sublime, más profundo. Radica en la necesidad del hombre de pensar en quién es y cuál es su propósito en este paso terrenal que llamamos vida. De esos grandes momentos existenciales surgieron Sócrates, Platón y Aristóteles. También vimos el ingenio de Da Vinci, la pluma mágica de Cervantes, o más recientemente, la cosmovisión de Woody Allen en un formato de 35 milímetros.
Entonces el Ocio, finalizaba su disertación aquel profesor, fue asesinado por el Neg-Ocio. De modo que todo aquello que no fuese cumplir un horario de oficina durante ocho horas al día, cinco o siete días a la semana, no debe tener validez.
Bajo estas premisas la promoción de las Artes en Venezuela ha tenido un protagonismo que, de no ser por algunos casos particulares, pasaría fácilmente por debajo de la mesa. Relegando a las más exacerbadas expresiones del ser, a meros divertimentos y entretenciones para cuando se tiene tiempo libre.
Como se dijo hace un momento, salvo algunos casos particulares (Casos desconocidos por la mayoría de la población), esta es la triste historia del cine, de la pintura, de la literatura, de las artes plásticas, de la poesía, en Venezuela… y del cómic.
Es necesario tomar el tema del denominado noveno arte. Porque hay gente talentosa a través de la geografía nacional, con muchas ganas de que el cómic en Venezuela tenga su identidad. Como buenos artistas, han decidido asumir la responsabilidad de ser los gestores de proyectos que puedan ser vistos a través de viñetas, colores y tinta. Aún conscientes de que en esta república bananista, el arte no paga.
Entonces, el cómic en Venezuela ¿Es posible pensar en semejante atrevimiento artístico y sobrevivir en el intento?
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“Todo lo que es artístico aquí en Venezuela es difícil, porque culturalmente no somos un país que apoye las culturas alternativas. El venezolano común está más pendiente de una rumbita, el reggaetón, el chalequeo, lo que viene siendo lo común del venezolano”, afirma el ilustrador Willnoname.
Y es que esta aseveración del ilustrador, lo lleva a reflexionar sobre la necesidad del artista venezolano del cómic, de contar con mucho tiempo libre para poder dedicarse a su pasión y asimismo darla a conocer, “He tenido la oportunidad de conocer bastante gente que quisiera y que tiene bastante potencial para desarrollar historias o para graficarlas. Pero el tiempo los limita mucho, porque el trabajo que uno hace no deja mucho tiempo libre, generalmente somos diseñadores gráficos y como tales no sólo tenemos el trabajo base sino también lo hacemos freelance y eso te limita. Aquí no hay una industria que se pueda consumir, tienes que ingeniártelas para sacarle dinero a este tipo de cosas. Pero hay gente que quisiera hacerlo por el simple hecho de plasmar sus historietas y que la gente las consuma, se las aprenda, que use una playera de su superhéroe. Si esto llegase a convertirse en una industria rentable, muchísimo mejor”.
Y si la conversación en torno al tema continúa con más artistas venezolanos, las respuestas serán similares, como el caso de Sergio Almendro, editor de la revista Zuplemento, publicación que desde hace algunos años viene siendo punto de referencia del cómic nacional.
“Bueno, hace falta de todo. No hay una industria, no hay una casa editorial que te compre los trabajos, hay poco sitios donde aprender el oficio como tal. Pero yo siempre le echo la culpa a los artistas, porque tú hoy en día te puedes dar a conocer nada más teniendo una conexión a internet. Falta como una iniciativa de la gente, hay como una apatía, no todo el mundo, pero en comparación con otros países, veo que falta más gente y más dedicación”, expresa.
Almendro incluso hace la referencia histórica del cómic nacional, al explicar que no ve con buenos ojos la movida de éste, es decir, hay un severo atraso en relación con otros países de América Latina y del mundo. No obstante, el cambio se está notando desde hace aproximadamente 10 años, cuando comenzó a gestarse la iniciativa para publicar artistas.
Pero es que la carrera del cómic en Venezuela ha sido intermitente. Han surgido proyectos interesantes y con potencial de proyección, los cuales han caído en el olvido por la falta de apoyo de los editores. Así lo explica Edixon Rodríguez, director de la revista Etnica, la cual con tres ediciones, ya ha contado con colaboraciones de Humberto Ramos y José Massaroli, entre una infinidad de artistas latinoamericanos del cómic. “La publicación con más longevidad que conozco es Clips, con ocho o nueve números y de allí no pudo seguir, quizás problemas internos”.
A juicio de Rodríguez, hay otro problema de fondo, y este podría ser las diferencias existentes entre artistas y pequeñas casas editoriales, “Hay cierto recelo, cierta envidia o mezquindad entre los grupos o pequeñas editoriales y pienso que debería tratar de evitarse, tendríamos que unirnos un poco más, tratar de impulsar más fuerte y entre todos podríamos hacerlo.
Del Capitán América a Jaimito
Las iniciativas de artistas nacionales han surgido de igual modo, independientemente de las diatribas mencionadas anteriormente. La misma pluriculturalidad del venezolano lo ha permitido, creando un mestizaje gráfico que, como en la colonia, está dando como resultado un género que no dice Marvel o DC estrictamente, sino que dice: En Venezuela nos gusta hacer el cómic a nuestro estilo.
“Están Comic Mitos Urbanos, Venezuela en Comic, la revista Étnica, y nosotros con Zuplemento” señala Sergio Almendro y agrega que “Más recientemente está Jaimito, que ya es una publicación nacional, que hacía falta. También tenemos internet como medio para la promoción de los trabajos de los artistas locales, y la Comic Con que me parece importantísima, un proyecto muy ambicioso y necesario”.
Por su parte, desde la revista Etnica, de Edixon Rodríguez, también se está promoviendo la creación de la Red Nacional de Ilustradores y Narradores Gráficos (RING), la cual será un medio para profesionalizar a los ilustradores y realizadores de cómics, una vez que este oficio ha sido pisoteado por editores al considerarlo infantil. Lo cierto es que el cómic es una herramienta para el intercambio cultural, para mostrar realidades sociales, y el abanico aún permanece abierto.
Asimismo, Étnica se concibe en la base de crear una red de lectores y de apoyo a los autores quienes aún no cuentan con espacios adecuados para publicar sus trabajos e internacionalizarlos, dado que esta publicación ya abarca 13 países.
Jaimito por su parte, apela a un sentir un tanto más sociológico. El personaje que sólo existía en el imaginario colectivo del latinoamericano ha sido plasmado, ahora tiene rostro, y sigue igual de tremendo. De corte infantil, Jaimito además de entretener a los niños, está haciendo crecer en ellos el amor por la lectura, amén de otras secciones de la publicación en las que pueden aprender sobre historia, valores, o cultura empresarial. Cumpliendo con la premisa de informar, educar y entretener.
Las propuestas están a la orden del día. La industria del cómic en Venezuela tiene luz verde.
La quimera de la industria nacional del cómic
“Los cómics en Venezuela apenas están comenzando a mostrarse”, es la opinión de Ana Sánchez, quien ha realizado importantes trabajos de ilustración a nivel nacional e internacional junto con su esposo, Glen Fernández.
“Estamos tratando (Ella y su esposo) de que nuestro estilo sea visto, sea admirado, y cambiar esa forma de ver de las personas de que todo lo bueno es lo de Japón. Queremos darles a entender que hay verdaderos artistas acá en Venezuela y es como queremos mostrarnos. Aunque somos pocos pero nos arriesgamos a mostrar lo que hacemos” expresa.
Esa expresión “Aunque somos pocos” corroboraría lo mencionado por Sergio Almendro respecto de la apatía de los artistas por querer darse a conocer.
“Necesitamos apoyo. Porque generalmente todos los que ilustramos tenemos que estar por nuestra cuenta. Realmente no hay un instituto que reúna o promocione el trabajo de cada persona. Hace falta ese tipo de apoyo, incluso del gobierno porque el país se enriquece a través de sus artistas, de las cosas novedosas, de nuestras propias creaciones, de quedarnos en Venezuela y mostrarlas”, enfatiza Sánchez.
Willnoname imagina que sería “finísimo” que los artistas pudieran publicar sus historias, que las impresiones fuesen económicas para que fuesen de fácil acceso al público en general, que hubiese sitios donde se pudiera distribuir a nivel nacional. Y en ese sentido destaca la labor del sitio web de la revista Zuplemento, a través de la cual, los ilustradores pueden mostrar sus trabajos digitalmente.
Sergio Almendro, no obstante, ve aproximadamente 10 revistas que circulen nacionalmente y con mejor periodicidad que las actuales. También al menos tres empresas editoriales donde los aspirantes puedan presentar un portafolio y devengar un salario por sus trabajos.
“Lo ideal es que podamos cobrar por nuestro trabajo”, comenta Edixon Rodríguez, siempre y cuando haya grupos que se dediquen a hacer el trabajo exclusivo de diseño y promoción de cómics.
En Ciudad Gótica seguirá lloviendo. Spider Man continuará atrapando a los tipos malos. Pero en Venezuela, un héroe está surgiendo y se está consolidando, el artista es, no su creación. Está creciendo y fortaleciéndose en la adversidad. Y espera la llegada de más arriesgados como él para que se unan a esta maravillosa causa que dice “Noveno arte” a gritos.
Los profesionales de la ilustración, el diseño y realizadores de historietas, en general, no están lanzando un grito de SOS, no están pidiendo auxilio. Contrario a esto, continúan llamando a los artistas locales, estén donde estén a que salgan del anonimato y conformen finalmente esa red que se muestre en todos los rincones del planeta como algo que tiene tan sello nacional como una reina pepeada.